jueves, 24 de julio de 2014

¿A quién le vas?

-¿A quien le vas?- Pareciera que insinúan esta cuestión prácticamente todas las publicaciones y noticias que veo y oigo sobre la guerra entre palestinos e israelitas. Muchas de estas noticias se notan tendenciosas para mostrar sólo cierta parte del conflicto, de tal modo que el espectador se sienta inclinado a apoyar a una de las partes.

Por otro lado, muchos de mis contactos en Facebook han también mostrado de alguna manera su inconformidad sobre está última escalada de violencia en la Franja de Gaza o de plano una postura de apoyo a una de las partes, que en general, se inclina más hacía los palestinos.
No es de extrañar que así sea, pues los palestinos parece que tienen las de perder, frente a los ataques del ejército de Israel.
Por otro lado, Twitter también ha sido un medio de expresión de repudio, con hashtag como #PalestinaSomosTodos o #PalestineUnderAttack, o haciendo referencia a un genocidio cometido por los israelitas.
Desde que se desató nuevamente la violencia hace unas semanas, he tratado de entender los porqués de tanta muerte, de tanta destrucción. No voy a entrar a tratar de encontrar culpables, porque los hay muchos y de ambos lados. Me he estado preguntando si puedo colaborar de alguna forma a que la situación se arregle, o mejore, aunque sea de una forma mínima. Entiendo perfectamente que escribir algo y compartirlo en redes sociales no va a hacer que judíos y palestinos dejen de matarse. Entonces, ¿qué hacer? ¿qué postura asumir? ¿me olvido simplemente de lo que pasa a miles de kilómetros de donde vivo y con lo que, en teoría, no tengo nada que ver?
Es difícil para mí hacer eso. Por eso trato de estar sensible a la situación, sobre todo de los que han sido afectados directamente. Cuando veo las noticias sobre el tema, leo números. El último reporte de El Economista indica que ya van más de 700 palestinos muertos, incluidos varios niños. También algunos soldados muertos del lado israelí. Y cada vez, la suma se agranda, pero sólo vemos números. Trato de imaginar el dolor de las personas que viven en la zona, de ser empático con las familias que han perdido a seres queridos, además de viviendas y pertenencias. Quisiera imaginar su caras, llorosas, con profunda tristeza. Porque la forma en que nos presentan las noticias tiende a volvernos insensibles.
No quiero permitirme olvidar que con la violencia, con la guerra nadie gana. Ahora sí, como dice la canción: "sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente".
Yo no le voy ni a los palestinos ni a los judíos. Ambas partes han generado odio y muerte. Yo le voy a la paz, al diálogo, a la empatía, a la hermandad. ¿De verdad será tan difícil lograr una convivencia pacífica entre personas de diferente cultura y religión?
Entiendo que el problema es profundo, ya no tanto por sus orígenes, sino porque la violencia actual ha generado deseos de venganza, ha dejado largos rastros de rencor, de querer el el otro sufra más. En esas circunstancias, hablar de perdonar puede parecer hasta una falta de respeto, pero es necesario. No se logrará una verdadera paz en Gaza, si ambas partes no aprenden a perdonar.