miércoles, 18 de enero de 2017

Peña Nieto debe renunciar.

Peña Nieto debe renunciar, no me cabe la menor duda. Apenas hoy el diario Reforma publicó la encuesta de aprobación del Presidente, donde se registra que apenas el 12% de los encuestados aprueba el trabajo que ha hecho en 4 años.
Pero la renuncia no es por su mala popularidad, por supuesto que no. Debe renunciar porque el país está dando señales claras de ingobernabilidad y descontento social. Los sucesos más relevantes que se han vivido en el México en lo que va del 2017 demuestran que Peña Nieto ya no debe ejercer sus funciones de Presidente.
Cuando un Presidente electo de otro país se dedica a menospreciar e insultar a México de manera reiterada, y se le responde de manera servil y debilucha, a pesar de las múltiples muestras de desaprobación de la población ante dichas respuestas, significa que algo no está haciendo bien el gobierno.
Cuando una mayoría absoluta reclama las medidas recaudatorias impuestas por el Gobierno y una buena parte de esa mayoría sale a manifestarse públicamente de manera pacífica de forma constante y durante varias semanas, significa que algo no está haciendo bien el gobierno.
Cuando al margen de esas manifestaciones pacíficas, se realizan de manera coordinada saqueos a tiendas en diversas ciudades del país, en los cuales se sospecha que fueron promovidos por grupos de poder para desviar la atención del malestar social, significa que algo no está haciendo bien el gobierno.
Cuando alguien puede llegar a un antro, con muchos asistentes, y disparar y matar sin ningún temor a personas desconocidas, sólo porque hay disputa en la venta de drogas, y generar pánico y terror, significa que algo no está haciendo bien el gobierno.
Cuando al día siguiente de los asesinatos en el antro, en otra ciudad cercana se da una balacera  a plena luz del día en un edificio de gobierno y a lo largo de las avenidas más transitadas de la ciudad, donde se involucran cárteles de la droga, significa que algo no está haciendo bien el gobierno.
Cada uno de los eventos genera alguna de las siguientes dos posturas en la población:
1) el gobierno es de alguna manera, el causante y promotor de los hechos violentos, teniendo la intención de desviar la atención de otros temas que están en la agenda y de generar miedo en la población para evitar se manifieste libremente. La caja china que le dicen.
2) el gobierno es tan inepto e ineficaz que otros poderes fácticos pueden aprovecharse de la situación y estar por encima de las capacidades de control de la autoridad. Lo que vemos es impunidad.
Cualquiera de las 2 opciones me parece razón suficiente para renunciar, porque frente a estas y otras muchas evidencias de que el gobierno no ha cumplido cabalmente sus funciones mínimas y además tiene muy poca confianza de sus electores, lo más adecuado es que se retire y permita que alguien más capaz asuma el puesto y empiece a tomar mejores decisiones, aunque sea en un periodo de interinato o de transición hasta que se elija un nuevo Presidente.
En un país tan dividido y fracturado, tan diverso en ideas y posturas, se requiere de alguien que sepa dialogar y negociar para buscar los consensos mínimos; que con humildad convoque a la población una nueva forma de relación mandante-mandatario; que inspire confianza en los demás, no que ofenda; que sea alguien con carácter firme, honesto, decididamente comprometido a combatir la corrupción y a aumentar la transparencia; que tenga claridad al momento de elegir lo mejor para su pueblo.
Los mexicanos no nos merecemos menos que eso...aunque tal vez no nos merezcamos más que eso.