lunes, 12 de mayo de 2014

Se la mentaron al Presidente

Se la mentaron al Presidente vía twitter, haciendo tendencia mundial el hashtag #ChingueasumadreEPN. Una forma fácil de mostrar el descontento contra su gobierno y sus políticas.
¿Se habrá sentido ofendida doña María Nieto? ¿Habrá hecho algún coraje o lo habrá tomado a broma de mal gusto? ¿Con qué palabras habrá consolado a su mamá el Presidente este fin de semana?
Estoy seguro que doña María lo ha de defender a capa y espada, lo apoya a cabalidad. No porque esté convencida de que las reformas son las mejores que se pudieron hacer, no porque tenga información fidedigna que diga que México ha cambiado para bien, no porque sepa las estadísticas de cómo el país se ha superado, ni porque conozca las proyecciones de crecimiento del PIB, o del empleo. No, no es por eso. Lo hace simplemente porque como mamá, eso le toca hacer. ¿O a poco usted cree que doña María le da sus pescozones a Enriquito por intentar la censura en internet?
Así son las mamás, todas. Las conservadoras y las postmodernas, las que vivieron la liberación sexual y las hijas de la revolución. No conozco alguna que no defienda a sus hijos frente a cualquier crítica que pueda surgir, que no les quiera evitar malos ratos. Es instinto natural, es impulso primario, es reacción sin razón.
Las relaciones entre madre e hijo nos llevan a idealizar: "la madre sin mácula", "el hijo perfecto". Les encanta pensar que los hijos no se equivocan, que no comenten errores; y si los comenten, son minucias, cosas sin importancia.  ¡Qué distinto sería el mundo si todas las madres tuvieran razón acerca de sus hijos!
Seguro que muchos opinan que esas madres perjudican, más que ayudan a sus retoños, que una verdadera madre debe dejar madurar a la progenie permitiéndole enfrentarse a los problemas de la vida real. Pero hasta el crítico más feroz de estas actitudes seguro que ha disfrutado de un buen apapacho materno, de un abrazo consolador, de una palabra de aliento. Nadie se salva del cariño sobreprotector de su mamá. Y que bueno, porque sin ese amor incondicional, el mundo sería más rudo de lo que ya es.
El amor de madre hay que celebrarlo, gozarlo, disfrutarlo, aceptarlo. Por eso hasta el hijo malparido, festeja el 10 de mayo: comidas, regalos, serenatas, reuniones familiares, llamadas de larga distancia, charlas vía skype. La forma es lo de menos, el caso es poder mostrarse un poquito agradecido de tener mamá.
Hablo como hijo, pero a lo mejor una madre no opina lo mismo. ¿Usted, mamá, amable lectora, si se la mentan a su hijo, se lamenta o que hace?